¡QUE HERMOSAS SON TUS MANOS MAMA!

Marzo 1st, 2007

 

Laura Tangorra es una joven italiana, casada con Francesco Beretta. Hasta hace pocos años conjugaba su trabajo como profesora con el cuidado de sus dos hijos:

Alessandra y Marco. El año dos mil nació Alice.

 

A los pocos meses de este tercer embarazo, se le descubrió una enfermedad degenerativa del sistema nervioso. Según el parecer de los médicos, el “contratiempo” del embarazo no haría más que acelerar el avance del morbo hasta volverlo irreversible. Por ello, le aconsejaron que abortara. Laura se negó rotundamente y las consecuencias de esta decisión fueron implacables: ahora casi no puede moverse y tiene que sufrir la incapacidad de abrazar y ayudar a su hija.

 

Ella misma confiesa: «alguna vez ve mis manos que no aplauden mientras le digo:

¡Muy bien! Entonces me las toma, las une y las mueve, y me las besa. Pero yo jamás he peinado sus cabellos, ni paseado con ella de la mano. Jamás le he leído un buen libro, no le he cantado una canción. Si quiere ayuda, no me lo pide a mí. No sabe que cuando se hace daño yo la abrazo con el pensamiento. No sé explicar lo que se siente, es un dolor profundo que parece desgarrar el corazón, que quita la respiración, que puede volver loco».

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Albert Einstein: El físico pacifista

Febrero 27th, 2007

El creador de la teoría de la relatividad fue mucho más que un científico interesado por conceptos exactos. De gran sensibilidad y profundamente humano, su interés por la justicia y la libertad le llevó a adoptar una postura pacifista.
“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”

 LAS TRES IDEAS CLAVE DE SU PENSAMIENTO

1. Cambiar el sistema educativo Cuando la Primera Guerra Mundial estaba en su punto álgido, Einstein dirigió a Alemania un emotivo llamamiento donde solicitaba la supresión del examen final obligatorio para obtener el título de grado medio. Atacaba el examen por dos motivos: que es inútil para el alumno y que es incluso nocivo. Inútil, porque un profesor puede juzgar la madurez y capacidad de un alumno mucho mejor durante el largo periodo de estudios medios que a partir de un examen final. Perjudicial por dos motivos: el alumno teme dicho examen porque de él depende su futuro y el esfuerzo que requiere la memorización de numerosas materias puede dañar considerablemente la salud del alumno y traumatizarlo. En su opinión, el método de instrucción e interrogatorio destruye la curiosidad del alumno y su sentido de la individualidad, los dones más preciados que puede cultivar y reforzar la educación. El sufrió en propias carnes las consecuencias de una educación donde no se toleraba la reflexión, sino la respuesta inmediata.

2. Dios y la ciencia Aunque no creía en un Dios personal capaz de controlar la vida de otros seres, de castigar o recompensar a las personas, tampoco compartía la opinión de los demás científicos de creer que todo lo que ocurre, incluidos los asuntos humanos, se debe exclusivamente a las leyes de la naturaleza. “Dios no juega a los dados con el mundo”, llegó a decir. Y añadió: “Todo el que desarrolla concienzudamente una investigación científica se convence de que existe cierto espíritu manifiesto en las leyes del universo, inmensamente superior al hombre. En este sentido, el objetivo de la ciencia conduce a un especial sentimiento religioso (…). La ciencia sin religión es coja y la religión sin ciencia está ciega”.

3. Cultivar el humor Mantuvo a lo largo de toda su vida una larga correspondencia con los niños, a los que les fascinaba su imagen poco convencional de científico, con su pelo alborotado, su sonrisa eterna, su descuidada imagen y su gran sentido del humor, como quedará patente en muchas de estas cartas. “Pon tu mano en un horno caliente un minuto y te parecerá una hora. Siéntate junto a una chica bonita una hora y te parecerá un minuto. Eso es la relatividad”, escribió el físico en una ocasión. Para él, el humor era una manera de mantener una buena relación con los demás, incluso con sus propios hijos, a los que apenas veía. Hans Albert, el mayor, recordaría a su padre como alguien bastante juguetón, que les escribía cartas muy entrañables donde les alentaba a practicar sus lecciones de piano y a lavarse los dientes a diario. “Es muy importante, como comprobarás más adelante”.

LA PRUDENCIA

Febrero 24th, 2007

 

Mi padre tenía un pequeño negocio en el que daba empleo a unas quince personas todo el tiempo. Pasteurizábamos y homogeneizábamos leche cada mañana, y la embotellábamos para uso doméstico y para restoranes.

También la envasábamos en pequeños recipientes para desayunos escolares.

Además, hacíamos una cosita maravillosa que se llamaba helado hecho en casa.

 

Vendíamos todos estos productos lácteos y muchos más en una lechería que se había adaptado como tienda, con una gran fuente de refrescos.

Durante los meses de verano, había hileras y más hileras de turistas ansiosos formados frente al mostrador del helado casero, en espera del diario placer que se concedían con las más exquisitas recetas de mi padre.

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¿Por qué es contagiosa la risa?

Febrero 21st, 2007
Científicos pertenecientes al Imperial College de Londres acaban de publicar un estudio en la revista The Journal of Neuroscience explicando por qué la risa es tan contagiosa. Según Sophie Scott, autora del estudio: “Cuando una persona ríe o cuando observamos una cara sonriente se activan un grupo de células llamadas neuronas espejo. Este fenómeno se puede comprobar fácilmente observando a los bebés que sonríen a quienes les sonríe”.

Soy demasiado impulsivo

Febrero 20th, 2007

Muchas veces actúan antes de pensar, sin detenerse en medir las consecuencias que sus actos pueden provocar. Aunque se consideran personas naturales y francas, lo cierto es que este comportamiento indica un bajo control de los impulsos, así como muy poca tolerancia a la frustración. Read the rest of this entry »

LAS CUATRO VELAS.

Febrero 18th, 2007

 

Las cuatro velas se quemaban lentamente. 

 

En el ambiente había tal silencio que se podía oír el diálogo que mantenían.

 

La primera dijo:

- ¡ Yo soy la Paz¡

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No sé controlar mi ira

Febrero 15th, 2007

Palabras acaloradas, rencor gélido, dosis furiosas de adrenalina, la ira es, sin duda, el más destructivo de los pecados capitales. Una emoción negativa que puede arruinarnos la vida si no aprendemos a relativizarla.Alicia Villoldo-Botana”En cuanto las cosas no se hacen como a mí me gustan, pierdo el control y mi comportamiento se vuelve totalmente irracional: grito, pego portazos… No puedo controlarme. Veo que los demás actúan con mala fe y eso me disgusta”, confiesa Francisco, de 47 años. Si consultamos los diccionarios de psicología, estos nos definen la ira, el enojo o el enfado como una respuesta defensiva cuando sentimos vulnerada nuestra integridad; una reacción provocada por el daño o coerción real o imaginaria. La ira mal canalizada induce a la hostilidad y genera un alto gasto energético, unido a una enorme sensación de malestar con el entorno social. “Este tipo de actitud se suele dar en personas que son más susceptibles, que tienden a sentirse atacadas fácilmente y que utilizan la ira como la única forma de defenderse que conocen ante ese ataque real o imaginario. Detrás de esta susceptibilidad exagerada suele haber una autoestima débil, que se tambalea ante cualquier soplo de viento. Incluso las personas que parecen orgullosas y engreídas esconden detrás un complejo de baja autoestima que intentan tapar yéndose al otro extremo. Si lo pensamos, la ira es solo una reacción ante algo que no nos gusta, es consecuencia de un sentimiento de frustración. Alguien que está a gusto consigo mismo no necesita del uso continuo de la agresividad”, explica Rosario Linares, psicóloga clínica, coach y directora del Centro Cervantes.

Educar nuestras emociones


Nos enfadamos cuando nos sentimos amenazados de alguna manera. Se produce, además, una descarga paralela de adrenalina en nuestro sistema nervioso que lleva a una excitación generalizada que puede durar segundos, minutos, incluso días, manteniendo una hipersensibilidad difusa que predispone a nuevos enfados con la misma persona o indiscriminadamente con cualquier ser vivo u objeto. Como apunta Rosario Linares, “la ira nos hace comportarnos agresivamente. Somos agresivos cuando no respetamos al otro y no nos comunicamos con él de igual a igual, sino que lo situamos en un escalón por debajo de nosotros. Por regla general, la ira no es conveniente, nos hace daño y rompe la comunicación”. Educar nuestras emociones es fundamental. Existen técnicas de autocontrol para manejar la ira. Una terapia psicológica puede ayudarnos a saber de dónde viene esa emoción y cómo gestionarla.”Perder los estribos es un comportamiento y los comportamientos se pueden cambiar. Muchas veces es la conducta que hemos aprendido de nuestros padres, pero nosotros podemos elegir ‘desaprenderla’”, afirma la especialista consultada.

Nos enfadamos cuando nos sentimos amenazados de alguna manera. Se produce, además, una descarga paralela de adrenalina en nuestro sistema nervioso que lleva a una excitación generalizada que puede durar segundos, minutos, incluso días, manteniendo una hipersensibilidad difusa que predispone a nuevos enfados con la misma persona o indiscriminadamente con cualquier ser vivo u objeto. Como apunta Rosario Linares, “la ira nos hace comportarnos agresivamente. Somos agresivos cuando no respetamos al otro y no nos comunicamos con él de igual a igual, sino que lo situamos en un escalón por debajo de nosotros. Por regla general, la ira no es conveniente, nos hace daño y rompe la comunicación”. Educar nuestras emociones es fundamental. Existen técnicas de autocontrol para manejar la ira. Una terapia psicológica puede ayudarnos a saber de dónde viene esa emoción y cómo gestionarla.”Perder los estribos es un comportamiento y los comportamientos se pueden cambiar. Muchas veces es la conducta que hemos aprendido de nuestros padres, pero nosotros podemos elegir ‘desaprenderla’”, afirma la especialista consultada.
Convivir con la culpa
La mayoría de las personas irritables, agresivas, susceptibles, con un “pronto” notable o quisquillosas, suelen sentirse muy mal cuando se les pasa el enfado y comprueban que no tienen autocontrol sobre sí mismas, que son víctimas de su fuerte genio o mal carácter. Terminan sintiéndose culpables, como afirma Rosario Linares: “Se sienten culpables porque se están moviendo entre dos extremos: la pasividad y la agresividad. Su comportamiento es pasivo y no hacen valer sus derechos ni expresan lo que les molesta normalmente. No saben comportarse de forma asertiva y expresar, sin frustración, sus sentimientos”.

¿AGUILA O GALLINA?

Febrero 12th, 2007

 

Un guerrero indio se encontró un huevo de águila, el cual recogió del suelo y colocó más tarde en el nido de una gallina. El resultado fue que el aguilucho se crió junto a los polluelos.

 

Así, creyéndose ella misma gallina, el águila se pasó la vida actuando como éstas. Rascaba la tierra en busca de semillas e insectos con los cuales alimentarse. Cacareaba y cloqueaba. Al volar, batía levemente las alas y agitaba escasamente su plumaje, de modo que apenas se elevaba un metro sobre el suelo. No le parecía anormal; así era como volaban las demás gallinas.

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EL ARTE DE LA FELICIDAD

Febrero 9th, 2007

-La felicidad no depende de lo que ocurra a nuestro alrededor, sino de lo que pase dentro de nosotros.

-La felicidad se mide por el espíritu con el cual nos enfrentamos a los problemas de la vida.

-La felicidad es un asunto de valentía.

-La felicidad no consiste en hacer siempre lo que queremos, pero sí en querer todo lo que hagamos.

-La felicidad nace de poner empeño an nuestro trabajo y de hacerlo con alegría y entusiasmo.

-La felicidad no tiene recetas, cada quien la cocina con la sazón de su propia meditación.

-La felicidad no es una posada en el camino sino una forma de caminar.

LA SONRISA

Febrero 8th, 2007

 

Siempre va con la moda. Nunca la encontrarás en rebajas. Como regalo jamás decepciona. Ahí la tienes, en el escaparate del mundo. La llaman sonrisa.

Detente un momento y fíjate en ella, ¿no te fascina? ¿A qué te arranca una sana envidia?

 

La encuentras por todas partes, al abrir una revista, al encender la televisión o al entrar a una tienda. ¿No has sentido nunca el deseo de lucir una sonrisa igual?

 

Me refiero a la sonrisa espontánea, dulce y sincera. Porque hay sonrisas y sonrisas. Unos sonríen en la tele para anunciar una marca de dentífrico, y muestran unos dientes brillantes y blancos. No sé cuanto tiempo se habrán pasado para ensayar la sonrisa. Otros te sonríen cuando te reciben en el mostrador de una tienda o de un bar para ganar tu benevolencia y sacarte algún billetillo más. Otros para evitarse problemas y ratos de ensayo se ponen un

maquillaje: los payasos del circo. Pero ¡quién sabe qué rostro se oculta detrás de la careta!

 

En cambio la sonrisa sincera y natural, ¿menuda tarjeta de presentación! ¿No crees? Tiene una fuerza mágica para hacer amistades, para consolar al amigo, para curar las heridas y las penas del prójimo, para lanzar un salvavidas a quien se ahoga. Sonreír a alguien es ofrecerle el mejor regalo.

 

Pero esta sonrisa no tiene precio, amigo. No se hereda, ni se alquila, ni se compra; se conquista. Por eso no todos saben sonreír. Sólo las sonrisas postizas se encuentran en venta y en rebajas de primavera.

 

La sonrisa auténtica se conquista con mucho amor, paciencia, equilibrio interior, paz del alma y tranquilidad de conciencia. Por mucho que busques y preguntes, no la encontrarás en las estanterías del Corte Inglés.

 

Si quieres lucir una sonrisa sincera, espontánea y refrescante, prueba al acostarte cada noche con la conciencia tranquila, en “On” y no en “Off”.