Aligerar la carga de trabajo

Ser uno mismo y valorarse en el trabajo, en lugar de cargar siempre con todo, es básico para que los compañeros se sientasn libres para ofercernos su ayuda.

Sancho “vale demasiado”. En el trabajo, imparte su eficaz ayuda a diestro y siniestro, pero él se queda solo cuando requiere ayuda. Armado de lo que él considera bunas intenciones, va de bienhechor por la vida. Sus compañeros interpretan que , con tanta solicitud, se les quiere hacer quedar como inútiles e incuban un paradójico resentimiento hacia quien les protege. Sancho calla pero siente una atmósfera tensa y se pregunta ¿Por qué siempre cuentan conmigo y me piden más a mi?”.

Si los demás le exigen, es porque perciben en él una predisposición: su impulso mecánico por “resultar valioso” le impide “valorarse”. Cree que si pide algo para él, no merecerá amor. Por esto se muestra impecable. Sancho no ve que, a alguien perfecto, no sería posible amarle sino sólo admirarle.

Pero si Sancho se permite estar cómodo siendo él mismo, verá que los demás le aceptan, se le aproximan e incluso, le ayudan. Sobre todo, confirmará que no sale a cuenta estar siempre luchando por “figurar en la tabla de la buena conducta”; por ello no extrae reconocimiento sino puro agotamiento. Lo de “trabaja, destaca, sé el primero; demuestra que vales mucho” es menos inteligente que el “respétate, siente; sé consciente de que eres valioso”.

Leave a Reply