Archive for the 'Superación Personal' Category

Soy demasiado impulsivo

Martes, Febrero 20th, 2007

Muchas veces actúan antes de pensar, sin detenerse en medir las consecuencias que sus actos pueden provocar. Aunque se consideran personas naturales y francas, lo cierto es que este comportamiento indica un bajo control de los impulsos, así como muy poca tolerancia a la frustración. (more…)

No sé controlar mi ira

Jueves, Febrero 15th, 2007

Palabras acaloradas, rencor gélido, dosis furiosas de adrenalina, la ira es, sin duda, el más destructivo de los pecados capitales. Una emoción negativa que puede arruinarnos la vida si no aprendemos a relativizarla.Alicia Villoldo-Botana”En cuanto las cosas no se hacen como a mí me gustan, pierdo el control y mi comportamiento se vuelve totalmente irracional: grito, pego portazos… No puedo controlarme. Veo que los demás actúan con mala fe y eso me disgusta”, confiesa Francisco, de 47 años. Si consultamos los diccionarios de psicología, estos nos definen la ira, el enojo o el enfado como una respuesta defensiva cuando sentimos vulnerada nuestra integridad; una reacción provocada por el daño o coerción real o imaginaria. La ira mal canalizada induce a la hostilidad y genera un alto gasto energético, unido a una enorme sensación de malestar con el entorno social. “Este tipo de actitud se suele dar en personas que son más susceptibles, que tienden a sentirse atacadas fácilmente y que utilizan la ira como la única forma de defenderse que conocen ante ese ataque real o imaginario. Detrás de esta susceptibilidad exagerada suele haber una autoestima débil, que se tambalea ante cualquier soplo de viento. Incluso las personas que parecen orgullosas y engreídas esconden detrás un complejo de baja autoestima que intentan tapar yéndose al otro extremo. Si lo pensamos, la ira es solo una reacción ante algo que no nos gusta, es consecuencia de un sentimiento de frustración. Alguien que está a gusto consigo mismo no necesita del uso continuo de la agresividad”, explica Rosario Linares, psicóloga clínica, coach y directora del Centro Cervantes.

Educar nuestras emociones


Nos enfadamos cuando nos sentimos amenazados de alguna manera. Se produce, además, una descarga paralela de adrenalina en nuestro sistema nervioso que lleva a una excitación generalizada que puede durar segundos, minutos, incluso días, manteniendo una hipersensibilidad difusa que predispone a nuevos enfados con la misma persona o indiscriminadamente con cualquier ser vivo u objeto. Como apunta Rosario Linares, “la ira nos hace comportarnos agresivamente. Somos agresivos cuando no respetamos al otro y no nos comunicamos con él de igual a igual, sino que lo situamos en un escalón por debajo de nosotros. Por regla general, la ira no es conveniente, nos hace daño y rompe la comunicación”. Educar nuestras emociones es fundamental. Existen técnicas de autocontrol para manejar la ira. Una terapia psicológica puede ayudarnos a saber de dónde viene esa emoción y cómo gestionarla.”Perder los estribos es un comportamiento y los comportamientos se pueden cambiar. Muchas veces es la conducta que hemos aprendido de nuestros padres, pero nosotros podemos elegir ‘desaprenderla’”, afirma la especialista consultada.

Nos enfadamos cuando nos sentimos amenazados de alguna manera. Se produce, además, una descarga paralela de adrenalina en nuestro sistema nervioso que lleva a una excitación generalizada que puede durar segundos, minutos, incluso días, manteniendo una hipersensibilidad difusa que predispone a nuevos enfados con la misma persona o indiscriminadamente con cualquier ser vivo u objeto. Como apunta Rosario Linares, “la ira nos hace comportarnos agresivamente. Somos agresivos cuando no respetamos al otro y no nos comunicamos con él de igual a igual, sino que lo situamos en un escalón por debajo de nosotros. Por regla general, la ira no es conveniente, nos hace daño y rompe la comunicación”. Educar nuestras emociones es fundamental. Existen técnicas de autocontrol para manejar la ira. Una terapia psicológica puede ayudarnos a saber de dónde viene esa emoción y cómo gestionarla.”Perder los estribos es un comportamiento y los comportamientos se pueden cambiar. Muchas veces es la conducta que hemos aprendido de nuestros padres, pero nosotros podemos elegir ‘desaprenderla’”, afirma la especialista consultada.
Convivir con la culpa
La mayoría de las personas irritables, agresivas, susceptibles, con un “pronto” notable o quisquillosas, suelen sentirse muy mal cuando se les pasa el enfado y comprueban que no tienen autocontrol sobre sí mismas, que son víctimas de su fuerte genio o mal carácter. Terminan sintiéndose culpables, como afirma Rosario Linares: “Se sienten culpables porque se están moviendo entre dos extremos: la pasividad y la agresividad. Su comportamiento es pasivo y no hacen valer sus derechos ni expresan lo que les molesta normalmente. No saben comportarse de forma asertiva y expresar, sin frustración, sus sentimientos”.

Lo que dicen los sueños - Dientes

Martes, Enero 23rd, 2007

Un sueño muy común en épocas de inseguridad y vulnerabilidad. Por un lado los dientes son un arma de defensa muy arraigada en el cerebro más primario del ser humano. La familia más cercana, los padres, amigos más íntimos, y en el caso de los creyentes el Dios Padre protector, representan el entorno primario donde hallamos seguridad y protección. Cuando en este sistema algo falla -la muerte de un padre, peleas familiares o la pérdida de la fe- nos sentimos vulnerables y perdemos los dientes.

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Lo que dicen los sueños - Solidaridad

Viernes, Enero 19th, 2007

Todos los personajes de un sueño representan partes de uno mismo. En éste, la soñante está representada en “el pez fuera del agua”, en los observadores de su propio dolor que no hacen nada por remediarlo, y también por la parte solidaria que sí reacciona. El pez es el habitante del mar del inconsciente, y el animal que representa nuestra capacidad de “nadar” en nuestras emociones. Si no hay agua es que no hay emociones donde nadar, la soñante está “seca” emocionalmente en este momento de su vida. Deja morir impasible una parte emocional, y con ella su vitalidad (el color naranja) y su capacidad de ver la verdad (los tres ojos) . Afortunadamente otra parte de ella sí reacciona, pide ayuda, la consigue y logra salvar su emocionalidad. Eso es lo que ha de hacer con ella misma, solidarizarse con su propia aridez emocional y ayudarse a si misma a volver a sentir (buscar agua para volver a nadar). El sueño le dice que tiene energía disponible para hacerlo (el banco es el que gestiona la energía). Su “pez” le agradecerá el esfuerzo.
En una interpretación más espiritual, el pez representa al Cristo y la regeneración espiritual, símbolo muy arraigado en nuestra cultura y que muchos inconscientes rescatan en momentos de redescubrimiento espiritual.

Lo que dicen los sueños - Muerte

Jueves, Enero 18th, 2007

Los reyes internos son arquetipos que representan el autogobierno, el dominio de uno mismo y sobre todas las tendencias que habitan en una persona (el pueblo): el rey como perfección a nivel masculino (ideología, razón, disciplina) y la reina en el femenino (emoción, intuición, relación). La soñante tiene a sus reyes gobernantes y a su pueblo en franca discrepancia, no valora lo positivo que las virtudes que el gobernante ideal le pueden aportar (los arriba mencionados), y en cambio sobre valora los de pasárselo bien, los resultados vanos pero espectaculares, la superficialidad.
No hay que olvidar que el alma viene aquí a mejorarse, a evolucionar y a aprender. Los “bufones de la corte”, los que viven para entretener a los demás, cumplen su función para momentos de relajación, pero no pueden ser los que predominen en la vida; a la hora de la verdad nadie les toma en serio.
La actitud más sana sería la búsqueda de mejorarse a uno mismo, aprender, disciplinarse, conocerse, amarse, crecer en intuición y autodominio, pero realizando el proceso disfrutando de la vida, con humor, con alegría, aprovechando cada momento que la vida nos proporciona.

Lo que dicen los sueños - Agua

Miércoles, Enero 17th, 2007

De los cuatro elementos, el agua es el que representa las emociones. Describiendo el agua de los sueños podemos interpretar nuestro estado emocional. Si se alude a suciedad o turbulencia, tiene que ver con emociones como el rencor o la ira. Si se representa el agua en grandes olas amenazantes, tiene que ver más con miedo e inseguridad. En este sueño, que son dos, efectivamente hay una evolución. La soñante en el primero se deja arrastrar por sentimientos negativos que “cree” que la superan o no puede soportar.
En el segundo ya hay una alusión a que la mayoría de las emociones que creemos insoportables o difíciles de superar no son tan dañinas ni tan peligrosas como pensamos. Rechazar el dolor o el miedo suele crear sensación de vulnerabilidad crónica. En cambio si tomamos una cierta distancia para observar esas turbulencias emocionales.

Lo que dicen los sueños - Volar

Lunes, Enero 15th, 2007

Volar puede representar en su vertiente positiva elevación, autonomía, individualidad, imaginación, liberación del alma del límite de la materia, y en la negativa deseo de evasión, falta de “pies en la tierra”. En este caso la soñante disfruta del vuelo y de la libertad que le proporciona. La búsqueda de libertad del alma puede empezar con un sueño como este, en el que se le anima a sobrevolar lo concreto para desarrollar un punto de vista más amplio de su propia vida.
En este caso, el vuelo se relaciona a su vez con la posibilidad de encuentros placenteros con el sexo opuesto, que representa tanto la capacidad de amarse a si misma como su creatividad. En el sueño, como en la vida real, hay amores que sacan lo mejor de uno mismo y otros lo peor, los hay que suman posibilidades a ambos amantes y otros que los restan y limitan. La opinión de la soñante sobre los encuentros con esos hombres y sus circunstancias le dirá cómo crea en su vida, si es fiel a si misma, si se ama superficial o profundamente, si vive lo que desea o lo que se ve obligada a vivir.

No sé expresar mis sentimientos

Lunes, Enero 8th, 2007

Convivir con ellos puede ser frustrante. Nunca se sabe lo que piensan y se muestran ajenos a lo que ocurre en su hogar. Pueden pasarse horas sin decir palabra o reducir el diálogo a un saludo o a una frase justa pero cortante. ¿Por qué estas personas a las que se las tacha de frías sienten un excesivo pudor para exteriorizar sus sentimientos?

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Vivo siempre en el pasado

Sábado, Enero 6th, 2007

Quien mira continuamente hacia atrás suele tener un gran miedo a vivir el ahora. Así, el pasado resulta seguro y tranquilizador porque acabó, mientras que el presente está ahí con todos sus desafíos. Un mundo ficticio que nos aísla de la realidad.
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Soy ciclotímica

Jueves, Enero 4th, 2007

Pasan de la euforia a la depresión en cuestión de segundos. Incapaces de controlar su temperamento o de sentir emociones placenteras, acaban enfadados o irritables. Catalogados de lunáticos, un sentimiento de culpa les embarga a menudo porque no pueden controlarse. ¿Pero por qué cambian de humor constantemente? “De pronto, me siento feliz como nunca y con una energía inagotable, pero al segundo, y sin saber muy bien por qué, cambia mi estado de ánimo y me entra un bajón espantoso. Es una situación que recuerdo haber vivido desde que era adolescente”, confiesa David, de 29 años. Estos cambios bruscos de carácter sin razón aparente es lo que los especialistas llaman ciclotimia. “Se caracteriza por cambios en el estado de ánimo, que van desde una depresión leve o moderada a un estado eufórico de gran excitación, sin que se produzca un cambio importante en sus circunstancias”, explica la psicóloga clínica Silvia Álava Sordo. Suelen ser personas a las que les cuesta mucho controlarse y que explotan ante la mínima contrariedad. Un atasco, un retraso, una avería en el metro o en la lavadora bastan para provocar en ellos la cólera y el mal humor.

Esta susceptibilidad a flor de piel revela una gran incapacidad por hacerle frente a los acontecimientos y soportar la frustración. Funcionan muy bien cuando se sienten activos llegando a un aumento de la productividad, compromiso exagerado en actividades dispares y escasa necesidad de sueño. Pero cuando pasan al polo depresivo, sienten una profunda tristeza, no se ven capaces de realizar nada y se aíslan de los amigos, como señala la psicóloga clínica Paloma Méndez: “Cuando alguien está estresado, tiene días mejores y peores, pero su nivel anímico suele ser estable. En cambio, en el ciclotímico, la ambivalencia afectiva y el nulo control de las emociones negativas repercute negativamente en sus relaciones”.

Esto es lo que le ocurre a Francisco, de 38 años: “Cuando me vuelvo irascible, suelo romper con mi pareja de largo tiempo y acto seguido, me embarco entusiasmado en una nueva relación, creyendo que es la mejor de mi vida. Paso unos días en el limbo y, otra vez, me derrumbo”. Algo muy difícil de vivir para el entorno de estas personas y para ellas mismas, que no entienden a qué se deben estos cambios de humor. Pero autocompadecerse no sirve de nada. Hay que saber que este comportamiento puede esconder una herida debida a un trauma o sufrimiento que la persona ha escondido en los más profundo de su subconsciente y que surge, sin quererlo, en cualquier momento. Paula 39 años, directora financiera: “Tuve miedo de que los otros terminasen dejándome sola”

“La verdad es que no sé cuándo empezaron mis cambios de humor, pero creo que fue ya desde pequeña, viendo algunas fotos de familia. Todos mis hermanos sonríen o están serios; yo aparezco triste o llorosa. Pero quizá fue hacia los 16 años cuando estos fueron más evidentes: me levantaba protestona, me volvía alegre a lo largo del día y me encerraba en un mutismo total por la noche. Al principio, mis padres pensaron que se debía a una crisis de adolescencia, pero sigo siendo igual. No me siento orgullosa, pero no lo controlo. ¡Cuántas veces he escuchado que estos cambios de humor son insoportables! Llegué a asustarme pensando que, si seguía así, terminaría quedándome sola. Hablar con un psicólogo me ha ayudado”. Reportaje completo en la edición impresa [Psychologies nº 24].